"Gracias al apoyo psicológico me di cuenta de que mi angelito no era un castigo para mi, pude aceptarlo y cuidarlo como su madre. La terapia que hemos recibido de la fundación ha ayudado a mi angelito porque antes él vivía encogido de sus piernitas y no se quería mover. Ahora lo vemos más sonriente, se estira y sabemos que lo podemos mover, abrazar y amar a pesar de que tenga OI"
Karina Pedraza, mamá de Ángel Ricardo Vera Pedraza
3 años
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