A
pesar de que esta enfermedad no tiene cura, existen muchas alternativas
para poder ayudar a que las personas con OI se desarrollen y tengan
todas las posibilidades y oportunidades que tienen las demás
personas.
Información
Sin
duda uno de los principales problemas al que nos enfrentamos es a la
falta de información. Esto se debe a que es una enfermedad muy
poco frecuente (estadísticos internacionales dicen que hay aproximadamente
una persona con OI de cada 15,000 a 20,000 personas. Por ello estimamos
que en México deben haber 5,000 casos en toda la República
Mexicana).
Muchas veces, los mismos médicos pueden dar diagnósticos
equivocados ya que conocen la enfermedad pero no han tenido experiencia
con casos anteriores. En ocasiones nos han dicho que nuestros angelitos
no vivirán por mucho tiempo, que no existen alternativas y que
es mejor no tocar o mover a los bebes con OI para evitar fracturas.
En algunos hospitales han acusado a padres de familia de maltrato por
desconocimiento de la enfermedad.
Nosotros pensamos que hay muchas cosas que hacer y que es necesario
estar informados tanto de la enfermedad y sus consecuencias como podemos
ayudar a los angelitos de cristal para que tengan mejores oportunidades
de integración, desarrollo y una vida plena.
Tratamientos
Por
mucho tiempo, el tratamiento de la OI se limitaba a medidas conservadoras,
mínima actividad física, y eventuales correcciones quirúrgicas
de las deformaciones. La cirugía en estos pacientes era complicada,
por la fragilidad intrínseca de los huesos. Numerosos tratamientos
médicos fueron probados en la población, incluyendo vitamina
C, vitamina D, flúor, magnesio, esteroides, anabólicos,
calcitonina, y hormona de crecimiento. Ninguno de estos tratamientos
mostró utilidad en OI.
Últimamente,
sin embargo, el uso de bifosfonatos como tratamiento de la OI, cambió
la calidad de vida de estos pacientes, y las posibilidades de tratamiento
quirúrgico de las deformaciones se extendieron significativamente.
Tratamientos
experimentales con nuevas sustancias
Los
bifosfonatos son potentes inhibidores de la reabsorción ósea.
Estos medicamentos son utilizados para tratar adultos con pérdida
de masa ósea y aumento de la fragilidad de los huesos. El mecanismo
de acción de este grupo de drogas no es del todo claro, pero
se sabe que actúan estimulando la apoptosis (muerte celular programada)
de los osteoclastos, y retrasando la apoptosis de los osteoblastos.
En
Canadá en un centro de investigación especializada se
realizaron estudios que mostraron resultados importantes:
El análisis de los primeros 30 pacientes mayores de 3 años
de edad que recibieron tratamiento con pamidronato mostró que
la densidad mineral ósea aumentó 41.9%+29% por año
y, lo que es más importante, la desviación del valor normal
(escore Z), aumentó de –5.3+1.2 a –3.4+1.5. El grosor
cortical de los huesos aumentó, así como la altura de
los cuerpos vertebrales. Todos los pacientes tratados refirieron sustancial
mejoría del dolor y aumento de la energía. El único
efecto colateral observado, fue una reacción “pseudo-gripal”
la primera vez que los pacientes recibían la droga, en forma
de un síndrome “pseudo-gripal” con fiebre, de menos
de 24 horas de duración.
Ante
estos alentadores resultados, se comenzó a tratar niños
menores de 3 años de edad. En este grupo etario, los resultados
fueron aún más remarcables que en niños mayores.
Nueve niños con OI severa recibieron tratamiento durante 12 meses,
y los resultados fueron comparados con un grupo de 6 niños de
similar edad y severidad, que no recibieron tratamiento. En el grupo
tratado la densidad mineral ósea aumentó entre 65% y 227%,
con significativo aumento del escore Z, mientras que en el grupo control,
no se observaron cambios significativos del escore Z. La superficie
proyectada de las vértebras (que refleja las fracturas vertebrales),
aumentó significativamente bajo tratamiento, y no varió
en el grupo control. Las fracturas antes y después del tratamiento
no son un buen indicador de la eficacia del mismo, porque es sabido
que el número de fracturas en pacientes con OI decrece con la
edad en la mayoría de los casos. Sin embargo, el número
de fracturas fue significativamente menor en el grupo bajo tratamiento
que en el grupo control. El tratamiento no interfirió con la
reparación de las fracturas. En todos los pacientes de menos
de 3 años que fueron tratados, se notó una aceleración
del crecimiento. La causa de este efecto no es clara. Es probable que
el tratamiento reduzca el número de microfracturas a nivel de
los cartílagos de crecimiento, favoreciendo así la progresión
en la talla. La recuperación de las vértebras también
contribuye a este efecto.
La
desaparición de los dolores óseos, y la disminución
del número de fracturas contribuyó a que los pacientes
tuvieran mayor movilidad. La actividad física es un factor esencial
para el desarrollo esquelético. Este aumento de la actividad
física probablemente tiene una acción sinérgica
con el tratamiento con medicamento.
Cirugía
Rodding
Muchos
niños con OI pueden caminar pero no pueden llegar a progresar
debido a la repetición de fracturas. El propósito de la
cirugía Rodding es controlar el número de fracturas y
corregir deformidades. En las áreas donde ha habido una fractura
o el hueso está doblado, este hueso es cortado y realineado.
Una vara de acero de longitud adecuada es entonces ensartada en través
de los segmentos de hueso para enderezarlos. La vara actúa como
una tablilla interna para reforzar el hueso fracturado y aliviar con
mucho el dolor de la fractura. La cirugía Rodding puede también
permitirle a la persona ser más activa después de una
fractura y evitar períodos prolongados de reposo e inactividad.
Este
tipo de cirugía está usualmente restringido para niños
con formas moderadas ó severas de OI y para fracturas de huesos
largos. Frecuentemente se recomienda esperar hasta que el niño
tenga cuando menos un año de edad para aplicar Rodding, sin embargo
el procedimiento quirúrgico se ha efectuado en niños hasta
de 3 meses.
Hay
muchas consideraciones en la determinación de si la cirugía
es necesaria, y de serlo, cuándo y cómo debe ser hecha.
Debido a que la OI es tan variable, el plan de tratamiento necesita
ser específico para cada niño. Después de todo,
los procedimientos Rodding son exitosos y con poca frecuencia de complicaciones.
Cirugía
con clavo telescópico
En
Canadá ha sido diseñado por el Dr. Xx un clavo especial
que “crece” al mismo tiempo que el huesito del niño
con OI, esto permite que no sean necesarias varias cirugías sino
un con menor frecuencia. Esta alternativa es muy buena para niños
que tienen la posibilidad de caminar y que necesitan del soporte principalmente
para huesos largos de la pierna.
Alimentación
Una
buena nutrición es importante para todas las personas con OI.
Debido a que la OI es un desorden genético de colágeno
y no se debe a una deficiencia de calcio o de algún otro nutriente,
no hay alimentos o suplementos que logren curar la OI o prevenir sus
síntomas. Ha habido poca investigación explorando el rol
de suplementos tradicionales y no tradicionales y dietas especializadas
para tratamientos de OI. Sin embargo, es muy claro que para mantener
una salud óptima, niños y adultos con OI deben tener una
dieta balanceada la cual incluya vitaminas y minerales, y que sea baja
en grasas y azúcares. Se debe evitar el exceso de peso. El tamaño
de las porciones, la frecuencia de ingestión de alimentos y el
total de calorías suministrado debe ser ajustado dependiendo
de la severidad de la OI, la talla y el nivel de actividad.
La
salud dental puede también afectar el tipo de alimentos que una
persona con OI puede tomar y como deben ser preparados.
El
calcio no mejora los defectos básicos del colágeno que
causan la OI, pero las personas que tienen OI necesitan contar con el
calcio adecuado en sus dietas para desarrollar masa ósea y prevenir
pérdida de hueso, lo cual puede empeorar la fragilidad ósea.
En
1997 la Academia nacional de Ciencias desarrolló la siguiente
recomendación para la cantidad de calcio requerida por día.
| Niños
de 1-3: |
500
mg |
| Niños
de 4-8: |
800
mg |
| Adolescentes
(9-18): |
1,300
mg |
| Hombres
y mujeres (19-50): |
1,000
mg |
| Hombres
y mujeres (+50): |
1,200
mg |
Mujeres
embarazadas o
en lactancia (menores 18): |
1,300
mg |
Mujeres
embarazadas o
en lactancia (19-50): |
1,000
mg |
Cuando la movilidad está limitada, las personas con OI pueden
ganar peso aún cuando ellos estén consumiendo un número
razonable de calorías. Es necesario platicar con el doctor o
con el fisioterapeuta acerca de cómo se pueden quemar calorías
por medio de ejercicios seguros.
Apoyo
psicológico - Educación y Apoyos a la familia
Necesidades
sicológicas de la familia
La
Osteogénesis imperfecta es una alteración compleja que
afecta individualmente a cada miembro de la familia y de manera diferente.
El grado de dichas diferencias, depende en buena parte del tipo de OI
que tiene la persona, la historia de la alteración, el grado
en el que la apariencia física esté afectada, la capacidad
de movimiento y la presencia de otros miembros de la familia con el
mismo padecimiento.
Estos
factores pueden influenciar la manera en que los individuos se ajustan
a su comunidad y a su ambiente de trabajo. Sin embargo, es importante
entender y apreciar los aspectos sicológicos y sociales de la
OI y como afectan en lo individual y en lo familiar.
En
las familias de angelitos de cristal (como en otras familias con algunas
personas con enfermedades), se generan problemas secundarios que debemos
tomar en cuenta para poder dar el apoyo necesario para que los angelitos
puedan adaptarse y obtener las oportunidades que tienen todos los demás.
Principalmente temas como la aceptación, culpabilidad generada
de fracturas accidentales, atención especial, tratamiento de
fracturas, manejo de dolor, hermanitos, sentimientos de soledad por
no conocer otros casos de OI, entre otros temas relevantes, deben ser
tratados en las familias. La fundación ofrece programas especiales
a los que llamamos terapia del alma.
¿Qué
pueden hacer los padres para apoyar los procedimientos médicos?
Aquí
se mencionan diez maneras en que los padres pueden facilitar la situación
al hospitalizar a un paciente con OI para atender una fractura o bien
para aplicar algún tratamiento como bifosfonatos.
1.
Recopilar información
Es necesario saber por qué un niño necesita un procedimiento,
cómo puede sentirse y lo que durará. Considere estar
con el niño durante el procedimiento.
2. Ser honesto y sensible
Hay que explicarle al niño por qué necesita el procedimiento
y lo que puede esperar sentir, ver y oír. Ser honesto acerca
de lo que puede o no puede doler. Hay que tratar de evitar preocupaciones
indebidas para el niño.
3. Alentar la curiosidad y exploración
Es muy importante para el niño familiarizarse con los lugares
de tratamiento y conocer el equipo que será usado durante tratamientos
o diagnósticos. Hay que ayudarle a conocer el propósito
de los exámenes y del equipo médico que estarán
en contacto con él.
4. Dar seguridad
Se recomienda asegurarse de que el niño sabe que el hospital,
el consultorio o la clínica, no son un castigo y que no necesariamente
son lugares donde los niños sufren.
5. Usar lenguaje simple
Cuando se describa un procedimiento médico hay que tratar de
usar palabras que no tengan doble significado o que les asusten.
6. Escuchar las preocupaciones del niño
Es necesario dejar que el niño sepa que puede hacer preguntas,
llorar y platicar acerca de sus sentimientos.
7. Dar alternativas
Se puede permitir una participación más activa en el
procedimiento, tal como decidir de qué dedo se tomará
una muestra o elegir entre sentarse en una mesa de revisión
o en el regazo de uno de los padres para tomar la muestra; esto ayudará
a bajar la ansiedad y el dolor relacionado con los procedimientos
dolorosos.
8. Ayudar a manejar el dolor
Existen varias formas para reducir la ansiedad y las percepciones
de dolor o inconformidad del niño. La respiración rítmica
y profunda le ayudará a enfrentarse con el dolor. Permitirle
apretar la mano de uno de los padres y decir “ay” o “cómo
duele”. Distraerlo con libros, canciones, burbujas, videojuegos,
música, etc. para desviar la atención de la ansiedad
y el dolor. El niño debe saber que se puede pedir una medicina
para reducir el dolor o las molestias de las agujas.
9. Confortar al niño
Acariciar y tocar al niño es una parte importante de la curación.
Siempre que se pueda hay que abrazarlo o mecerlo, y si esto no es
posible, al menos acariciarlo y sostener su mano.
10. Fomentar el juego
Los niños aprenden del mundo y como enfrentarlo por medio de
juegos. El jugar les da a los niños control y un manera de
resolver sus sentimientos. Jugar con títeres, pintar, contar
cuentos, etc. antes y después de un procedimiento son una buena
forma para enseñarle a los niños acerca del cuidado
de su salud.
Algunos
niños con OI ocultan sus fracturas a pesar del dolor que éstas
puedan causar. Algunas de las posibles razones para entender por qué
los niños con OI algunas veces ocultan su dolor son:
-
Miedo de incomodar a la familia
Algunas veces la familia o los amigos se cansan de tener repetir
todo el proceso de hospitalización o de ver al niño
otra vez con dolor.
-
Miedo al enojo de los padres
Algunos padres se molestan o enojan por el hecho de las incomodidades
inherentes a la hospitalización del hijo, quizás creen
que es tiempo perdido. Algunas veces el niño está
plenamente convencido de que sus padres se molestarán o enojarán.
-
Miedo de no conseguir permisos para ir a algún lugar
Si la familia está planeando un día de descanso para
el día siguiente, o si hay planes para quedarse en casa de
algún amigo, no es fácil admitir que esto no sucederá.
-
Miedo
a otra hospitalización, otra cirugía, otra sesión
de rayos X
-
Culpabilidad por dar “demasiados problemas”
Cuando ocurren accidentes en épocas especiales o difíciles,
Navidad por ejemplo, el niño se siente culpable de que sus
padres tengan que ayudarlo con otro hueso roto habiendo muchas otras
cosas por hacer.
-
La idea de ser muy fuerte, de soportar mucho
Si alguna vez se le dijo al niño que era muy fuerte, el lo
creyó y ahora siempre tiene que ser así.
-
La dedicación a la escuela/trabajo
Es difícil pensar en que otra fractura impedirá alcanzar
una meta, así que se esconde el dolor hasta después
de que pase un evento importante.
-
La racionalización (esperanza) de que posiblemente pudiera
no estar roto
Algunas veces se piensa que tal vez se trata únicamente de
un tirón en el músculo y que no existe fractura.
Los
padres
La
reacción de los padres al nacimiento de un niño con OI
está determinada por sus experiencias previas aunque su reacción
inmediata puede estar relacionada con el grado de una deformación
visible o con la disfunción del niño. En familias que
no conocían la OI, el shock inicial y la parálisis sicológica
pueden venir acompañados por sentimientos de coraje, confusión,
miedo a lo desconocido o al futuro, temor de las percepciones de los
demás, soledad y preocupación acerca de la competencia
médica y el conocimiento de la enfermedad. Los sentimientos de
los padres más frecuentemente expresados son de culpa, sentimientos
que se refuerzan cuando se determina que fue una condición genética.
Muchos
padres suelen pasar por un proceso de desconsuelo y lamentarse de la
pérdida del hijo normal que ellos esperaban. Adicionalmente a
los sentimientos de impotencia, los padres tienen que añadir
a las preocupaciones usuales de tener un nuevo bebé las preocupaciones
físicas, médicas y financieras relacionadas con la discapacidad.
Cuando
el diagnóstico no es hecho al momento de nacer y hasta antes
de que se le confirme la OI, parecería que el niño sufre
de repetidas fracturas. Las inexplicables fracturas pueden acarrear
acusaciones por maltrato de parte del personal médico. Para esos
padres el diagnóstico trae cierto descanso así como la
reivindicación con los médicos aunque todavía tienen
que lidiar con sus sentimientos. Los padres pueden atravesar una variedad
de fases en la medida que aceptan a su hijo y su discapacidad. Tener
conflictos emocionales acerca del bebé en este tiempo es normal,
y muchos padres pueden sentir la necesidad de negar completamente la
discapacidad o necesiten ver esa discapacidad como una identificación
total con el niño.
Ellos
también tienen que enfrentar el problema de cómo decir
o describirle al resto de la familia lo que está pasando. Algunos
miembros pueden negar el problema, mientras que otros pueden reaccionar
o sobreactuar y mostrar preocupaciones inapropiadas o sin fundamento
por el niño afectado.
Habrá
variaciones en el tiempo requerido para que cada miembro de la familia
entienda la enfermedad. Es necesario que los padres se den cuenta que
tienen energía limitada y que ese niño es su prioridad
número uno. Deben establecer límites en la interacción
que tienen con el resto de la familia si esos miembros se convierten
en altos demandantes de su tiempo.
Desde
que ellos empiezan a experimentar la certeza de la discapacidad y sus
implicaciones, muchos padres se sienten solos, resentidos, enojados
y/o tristes. Eventualmente, sin embargo, la mayoría aprende rutinas,
ven a sus hijos sobrevivir y su confianza empieza a aumentar. También
experimentan un sentimiento de alivio. Empiezan a ver a su niño
como una persona “con” una discapacidad y no como a un discapacitado.
Llegado el momento, los padres empiezan a tomar control de sus vidas.
Los
padres que tienen alguna dificultad para moverse a través de
estos escenarios normales de aflicción deben ser alentados para
contactar a otros padres que tengan niños con OI o en última
instancia buscar asistencia profesional.
En
la medida que el niño crece, la mayoría de los padres
aprenden a manejarse con las nuevas fracturas, aunque esto conlleve
una enorme cantidad de paciencia y de coraje. Deben aprender como explicarle
a los demás las limitaciones de su niño aún cuando
ellos mismos duden si las fracturas ocurren por el desorden genético
o por la actividad diaria normal del niño. Estos padres aprenden
a vivir en una atmósfera de manejo de crisis sin final.
Los hermanos
La
llegada de un nuevo bebé puede conducir a rivalidad entre los
hermanos en cualquier familia. Estos problemas se magnifican cuando
el nuevo hijo tiene OI ya que el cuidado para él es complicado
y muy consumidor de tiempo. A menudo, los otros hijos son desatendidos
aún sin desearlo. Aún los niños muy pequeños
pueden sentir la preocupación por el nuevo niño aunque
ellos no puedan entender por qué sus padres están reaccionando
de esa manera.
Normalmente,
los hermanos mayores ayudan a la alimentación, limpieza y baño
del nuevo bebé; con OI, normalmente esto no es posible por el
cuidado extremo que se debe tener cuando se maneja un bebé en
estas condiciones.
Si
el niño con OI es mayor, el pequeño puede no estar físicamente
apto para interactuar con el nuevo bebé. En cualquier caso, para
los hermanos no es posible establecer una relación física
y se puede crear una brecha entre ellos. Muchas familias con OI han
encontrado una manera de promover esa relación entre hermanos
y es, permitirle al niño sano sostener al nuevo bebé sobre
una almohada y alimentarle mientras los papás permanecen muy
cerca de ambos.
Es
muy importante para los papás ser muy sensibles a las necesidades
emocionales de sus niños “normales”. Mediante la
observación de sus juegos y jugando con ellos, pueden saber si
existen ciertas situaciones que les causen algún conflicto. Si
el niño parece enojado o frustrado, hay diferentes métodos
para aliviar esa frustración como tronar bolsas o golpear una
pelota, lo cual ayuda a bajar la tensión. Los padres también
deben apartar tiempo para estar con los otros hijos. Aunque esto puede
ser difícil, la calidad de este tiempo, es muy importante. Además
es especialmente importante considerar los sentimientos de un hermanito
que haya sido la causa de una fractura, ya que puede resultar en sentimientos
de culpabilidad y remordimiento. A medida que los niños crezcan,
las pláticas francas pueden ser muy benéficas.
En
estas situaciones, los padres necesitan estar dispuestos a reservar
energía para llenar las necesidades de todos sus hijos aunque
esto no llegue a ser equitativo. Ellos deben sopesar las quejas de los
hermanos de la misma manera como en una relación típica,
tratando de determinar qué es lo normal y qué se debe
al impacto de la discapacidad. Los padres deben tomar precauciones adicionales
para asegurarse que todos sus hijos se sientan amados y apreciados,
lo que abre líneas de comunicación entre todos los miembros
de la familia.
La persona afectada con OI
Primera
infancia
Los
padres generalmente se esfuerzan en los años formativos de sus
hijos en enseñarles principios y habilidades que les permitan
ser autosuficientes, con vidas productivas e independientes de la influencia
paterna lo más posible. Para el padre de un niño con OI,
esto puede sonar como un gran desafío. Mientras los padres se
dan cuenta del valor de enseñarles a ser independientes, ellos
también tienden a protegerlos manteniéndoles más
cerca de ellos. Encontrar el balance correcto es la llave del éxito.
Dado
que muchos niños con OI experimentan mucho dolor en sus primeros
años, a menudo ellos se vuelven temerosos de movimientos repentinos
o de ser tocados (especialmente por extraños) o por situaciones
no familiares. Si un padre puede proveer tantas experiencias positivas
en este tipo de situaciones como le sea posible, el miedo puede dominarse
con relativa facilidad. Enseñarle que puede confiar en los demás
si lo levantan o tocan.
Es
importante permitirle a los demás cuidar de su hijo mientras
se retiran por algún periodo de tiempo. No únicamente
proporciona el tan necesario tiempo a solas como padres, sino que enseña
a su hijo que puede funcionar independientemente sin ellos. Necesitan
enseñarle independencia y, cuando llegue el momento, dejarlo
ir.
La
escuela
Empezar
la escuela, puede ser particularmente difícil para los niños
con OI y para sus padres, quienes deben aceptar que los beneficios del
crecimiento social y académico compensan los riesgos físicos.
A los niños con OI les costará más trabajo darse
cuenta de estos beneficios si son excluidos de todas las actividades
e interacciones con sus iguales.
Algunos
padres pueden tener dificultades al trabajar con el personal escolar,
particularmente cuando ellos han tenido experiencias negativas previas.
Una preocupación particular de los padres de niños ligeramente
afectados y que parecen “normales”, es el temor de que la
gente que conoce del problema, tratará al niño como alguien
totalmente diferente y no únicamente diferente respecto al riesgo
de fracturarse. Maestros y otro personal que carezcan de información
correcta a cerca de la OI pueden tomar posturas inapropiadas o restricciones
innecesarias con estos niños. Lo mejor es empezar con una actitud
positiva y proporcionar la información sobre la OI para que de
esta manera, el personal escolar pueda entender al niño y aprender
los métodos más efectivos de ayudarle durante su estancia
en la escuela.
Adolescencia
Los
niños mayores que usan silla de ruedas a menudo están
preocupados por su inmovilidad, por los problemas asociados con su corta
estatura, por el dolor y por la inmovilidad específica debido
a fracturas recurrentes, las cuales pueden ser más comunes durante
la época de mayor crecimiento.
Durante
la adolescencia, la preocupación por la apariencia física
y la aceptación de sus pares se ve aumentada. La depresión
y los sentimientos de insuficiencia pueden ser particularmente problemáticos
para los muchachos con OI. El ser más corto de estatura, usar
aparatos ortopédicos, el estar encasillado dentro de un molde
(yeso o férula) o el tener diferentes cualidades afectará
y dolerá más durante estos años.
Hay
muchas estrategias sociales que pueden ser usadas para promover la apropiada
adaptación a condiciones de incapacidad como la OI. Una estrategia
muy útil es la de estimular la asertividad, para conseguir que
la persona llegue a ser socialmente más activa. Uno de los mejores
mecanismos para promover la auto-estima de los adolescentes es fomentar
la participación en actividades que sean de su interés,
encontrar lo que les gusta como política, religión, deportes,
pintura y ayudarlos a conservar ese interés. Los adolescentes
deben ser alentados a ocuparse en actividades normales de la edad como
por ejemplo el baile. Aún en silla de ruedas, personas con OI
pueden gozar la emoción viva del movimiento de los diferentes
ritmos. Personas con OI también pueden participar en deportes
tales como boliche, paseos en botes de vela, tenis, natación
y más.
Después
de la preparatoria, la transición a la universidad o al mundo
de trabajo es una época extremadamente retadora, particularmente
cuando la persona no es completamente independiente. Entre las preocupaciones
de los padres y los deseos de autonomía de los jóvenes
adultos, se crean tensiones dentro de la familia. Es especialmente difícil
para los padres la idea de “dejar ir al niño” que
siempre ha necesitado de su ayuda y soporte. Algunos adolescentes pueden
tener momentos difíciles al tiempo de partir porque la familia
ha hecho mucho por ellos. Estos adolescentes se beneficiarán
de los consejos y pensamientos diseñados para ayudarles en la
entrada de la madurez y la independencia.
Otros
puntos que deben ser considerados en este escenario incluyen citas,
sexualidad, matrimonio y reproducción. Algunos padres pueden
tener dificultades para discutir estos tópicos con sus hijos,
pero sería un error no tratar el desarrollo sexual de los hijos
o ignorarlo. La mayoría de las personas con OI pueden tener relaciones
sexuales satisfactorias, casarse y tener hijos. Ellos deben saber acerca
del sexo seguro, las enfermedades transmitidas sexualmente y el SIDA.
Cada uno necesita aprender como adquirir su propia responsabilidad y
la de su pareja.
Madurez
Para
el individuo que está seriamente afectado por la OI, los problemas
de la inmovilidad y la dependencia social y financiera frecuentemente
se hacen más complejos durante el inicio de la madurez.
Los
adultos afectados pueden depender de algún miembro de la familia,
de amigos o vecinos, sin embargo puede que alguna vez estas personas
dejen de ayudar por temor a la responsabilidad de nuevas fracturas.
Es importante notar que con la tecnología disponible hoy, aún
los individuos que estén severamente afectados pueden ser capaces
de vivir por sí mismos con ayuda limitada de otras personas.
El
hecho de no tener independencia total, como el resto de las personas,
puede contribuir al aislamiento social y físico y restringir
las opciones ocupacionales y de educación. La discriminación
en el lugar de trabajo es común, y no siempre se recibe una recompensa
económica justa por el trabajo realizado. Los problemas reales
acarreados por la discapacidad física de la OI, los obstáculos
puestos por los empleadores, el poco conocimiento sobre la OI y los
miembros del sexo opuesto establecen grandes barreras entre el adulto
con OI y sus metas en la vida.
Los
adultos con OI enfrentan la probabilidad de nuevas fracturas y estancias
en el hospital. En una sociedad ocupada y agresiva, ellos deben competir
sobre bases iguales con su salud física, pero pueden experimentar
dificultad en obtener seguros o recibir sus salarios por ausencias justificadas
al trabajo.
Las
personas con formas más leves de OI tienen problemas originados
por el conflicto entre su apariencia exterior aparentemente normal y
su fragilidad interna. Es común que los adultos con OI se enfrenten
a preguntas como: “¿a quién debo decirle sobre mi
condición?”, “¿me ayudará o me estorbará
mi condición para explicar mi ausencia del trabajo?”, “¿cuándo
se lo debo informar a mi pareja?”, etc.
La familia
Para
la familia con OI, la habilidad para balancear la realidad de la discapacidad
con el resto de la vida es esencial. Debido a la preocupación
corriente de la realidad de fracturas recurrentes y otras complicaciones
médicas, las familias necesitan resistencia sicológica
adicional para mantener el equilibrio. El preparar a un niño
con discapacidad a manejarse por sí mismo requiere de un mejor
pensamiento y de una visión futura superior que para un niño
sin discapacidades. De acuerdo al modelo desarrollado por la doctora
Kay Harris Kreigsman los padres deben considerar cuatro factores que
ayudarán a su hijo a prepararse para la madurez:
1.
Experiencia.- a menudo niños con discapacidades pierden
experiencias como montar una bicicleta, sembrar un jardín o
caminatas por el bosque. Es importante para los niños sentir
la lluvia, el viento o la nieve.
2. Toma de riesgos.- experiencias como salir a acampar o
asistir a un baile escolar casi siempre están negadas para
niños con OI. Pero este tipo de experiencias son importantes
si se le enseña al niño a conocer sus límites
y el costo de las consecuencias.
3. Responsabilidad.- cuando los niños son necesitados
dentro de una familia, se sienten valorados y competentes. Se les
deben asignar tareas que puedan desempeñar sin grandes riesgos
como contestar el teléfono, enjuagar los platos o poner la
mesa. Las responsabilidades hacia una comunidad mayor se aprenden
en el voluntariado de organizaciones religiosas o de caridad.
4. Socialización.- la socialización involucra
la interacción normal de dar y recibir. Algunos niños
con OI están siempre en el escenario y no aprenden a turnar
la atención a los demás. La socialización también
implica el aprender como conducirse en el mismo nivel que los pares;
algunas veces los niños con OI tratan con adultos y con la
comunidad médica, pero pierden la indispensable interacción
con niños de su edad.
La
familia permanecerá balanceada si todos los miembros trabajan
como una unidad y cada miembro de la familia acepta su responsabilidad
en el sistema familiar.
Terapias
Sección
en constucción